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Domingo, 23 de julio del 2017
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Internacionales

Otro muro sería poco práctico; frontera con Estados Unidos

2017-01-09 - Redacción


Arturo Escalante, en la colonia Libertad en Tijuana, recuerda que cuando era muy pequeño al jugar fútbol callejero en lo alto de una colina, la pelota a menudo se les iba al lado estadunidense de la frontera y el culpable del descuido simplemente iba por ella y regresaba para seguir jugando en territorio mexicano.



Excelsior


Ahora tiene 33 años y platica que nunca ha dejado de sorprenderle un constante aumento de seguridad limítrofe que, para alguien que como él, creció a unos metros de la barda fronteriza, le parece exagerado e innecesario.

"Pues primero pusieron esta barda, la primera, la más vieja, y luego otra, y luego otra, y ahora quieren poner otra más”, dice mientras levanta las cejas en admiración. “Hace muchos años que por aquí ya no cruza nadie. Tienen tantos sensores y luces de estadio alumbrando la frontera que, la verdad, me parece un poquito exagerado, aunque es su derecho, claro”.

Las autoridades fronterizas también usan drones, helicópteros, avionetas y radares, entre otros recursos.

Las bardas comenzaron a levantarse en un tramo de cinco kilómetros en San Diego en 1988 por iniciativa de los entonces legisladores Pete Wilson y Duncan Hunter. El tema les ganó electores en el conservador condado de Orange, entre San Diego y Los Ángeles, y mantuvieron el empuje de construir bardas.

Pero cuando en 1992 Wilson montó en el tema de la migración y los problemas de la economía de California al final de la Guerra Fría, que tendría que transformarse en una economía de paz, decidió culpar a los indocumentados y los electores que vinieron a mermar empleos y su poder adquisitivo y le creyeron.

Originó una competencia partidista con el tema de la migración y en 1993 la administración del expresidente Bill Clinton comenzó a levantar el muro que inauguró con la “Operación Guardián” en noviembre de 1994. Luego alargó la barda a un tramo en Arizona y en 1995 desplegó otra operación, “Salvaguarda”.

Para 1996 los republicanos contratacaron y aprobaron una serie de leyes federales que son las que actualmente se utilizan para deportar a millones de indocumentados, y ahora viene la otra, la que propone el presidente electo Donald Trump.

"¿Usted se acuerda cuando en 1993 ‘El Niño’ inundó la frontera? Esa vez la frontera se borró y en Imperial Beach la gente sólo podía salvarse pasando para acá para Tijuana, porque no había barda todavía. Y luego en esos incendios enormes que han tenido, los bomberos han llegado de este lado a ayudar, porque allá la barda les estorba. Lo que quiero decir es que la barda puede ser una protección, pero también los aísla”,  dijo Escalante.

El muro del Presidente electo sería el cuarto en algunos tramos de San Diego donde ya nadie cruza la frontera, y tendría un costo muy elevado, en términos económicos y humanos.

Desde que inició la “Operación Guardián”, entre 7 mil y 10 mil migrantes que cruzaban zonas inhóspitas murieron, la mayoría en los límites montañoso y desértico de California y Arizona, según cálculos de diversas organizaciones de derechos humanos.

La valla que ya fue construida tiene un alto costo de mantenimiento, pero la que construiría Estados Unidos, según el proyecto Trump, sería todavía más costosa.

La barda del Presidente electo requeriría de más de nueve millones y medio de toneladas de concreto, según publicó recientemente Business Insider; además necesitaría miles de albañiles, cientos de ingenieros, abogados para temas ambientales y propiedades privadas de rancheros, y apertura de caminos para que innumerables camiones lleven loa materiales, entre otros recursos. El muro tendría un costo estimado de 25 mil millones de dólares.

Todd Sternfeld, propietario y director general de la empresa Superior Concrete Products, una empresa especializada en San Francisco, opinó que el costo sería astronómico y algunos críticos en Washington creen que el costo estimado entre 14 mil y 25 mil millones de dólares, sin contar los asociados de mantenimiento y seguridad, hacen que la idea no sea práctica. Para algunos expertos, no obstante, el país se beneficiaría más si mejora las carreteras y su infraestructura general que si construye el muro. En síntesis, “sería mejor construir puentes que levantar la barda fronteriza”, explicó Todd.




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