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Miércoles, 13 de diciembre del 2017
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Insólito

Cómo y por qué las mujeres se vuelven asesinas seriales

2017-11-22 - Redacción


En 2014, la escritora Tori Telfer se encontró con el nombre de la condesa húngara del siglo XVI Erzsébet Báthory, quien —según la leyenda— mataba vírgenes y se bañaba en su sangre para conservar la juventud. Después de caer por un agujero oscuro y perverso de la Wikipedia, a Telfer se le ocurrió la idea para escribir su columna, "Lady Killers" [Damas Asesinas], misma que debutó en The Hairpin y llegó a Jezebel. Es también el nombre de su primer libro, donde analiza la historia y el folclor detrás de las asesinas seriales más famosas.



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Humanizando una parte de la población menos humana del mundo, Lady Killers revela que Báthory fue producto de la endogamia, fue testigo de violencia traumática durante su infancia, fue comprometida a los 10 años y queaprendió a torturar y matar gracias a su esposo Nádasdy y su compañera Darvolya; y quizá también que nunca se bañó en sangre. Este mito persiste en el tiempo, explica Telfer, porque es más fácil imaginar a una mujer vanidosa que una meramente sádica.

Lady Killers analiza cómo las normas de género moldean los rumores alrededor de las asesinas seriales como Lizzie Halliday, quien sufrió bullying por su apariencia y fue separada de su hijo de 12 años después de abandonar a un esposo violento; o Mary Ann Cotton, quien vivía en pobreza y perdió cuatro o cinco hijos. A lo largo de cada capítulo, los lectores comienzan a sentirse mal por estas criminales, hasta que Telfer recuerda cómo es que lidiaron con la adversidad.

Broadly habló con la autora sobre las muchas formas en que las asesinas seriales fueron incomprendidas. La entrevista fue ligeramente reducida y editada para una mejor comprensión.

Kate Bender y Alice Kyteler, ilustración de Dame Darcy

BROADLY: tu libro habla sobre cómo las asesinas seriales a menudo son desapercibidas. ¿Por qué crees que esto sucede? ¿Qué es lo que revelan que nosotros no queremos admitir?
TORI TELFER: las asesinas seriales reciben oleadas de publicidad cuando son arrestadas, pero la gente tiende a olvidarlas después de que son encarceladas. Sospecho que se debe a que representa demasiado trabajo reestructurar nuestro concepto de "mujer" para incluir que "pueden ser asesinas seriales". Sus crímenes revelan que las mujeres no siempre son el "sexo más frágil"; esto es desagradable de admitir e incluso llega a ser aterrador hacerlo para las personas.

¿Cómo difieren las reacciones del público frente a asesinos y asesinas seriales?
Si recurres a la tradición popular, los asesinos hombres son quienes generan más temor entre la población. De hecho, las asesinas tienden a matar mucho más tiempo que los hombres, porque nadie sospecha que ellas son culpables. En mi libro, sostengo que ciertas asesinas que no parecían amenazantes —como Nannie Doss, la "abuelita sonriente" quien reconoció en los años 50 que había asesinado a sus parejas debido a una búsqueda fallida del amor—, no asustaban a la gente porque operaban bajo el disfraz de la normalidad.

¿Recuerdas que Ted Bundy al principio no parecía sospechoso, porque se veía tan "normal" con esa actitud de joven abogado galante? Tenemos una idea de cómo debe verse un asesino serial (digamos, un tipo de ojos perdidos como Charles Manson con el cabello revuelto y algún tatuaje horrible). Literalmente las mujeres no “parecen” amenazantes, porque no se ven como asesinos; en la sociedad, no estamos entrenados para ver a las mujeres como amenazas (y, por supuesto, las estadísticas lo comprueban). Así que pueden salirse con la suya.

¿Notaste algún tema o patrón en el método o razones por las cuáles las mujeres asesinan?
Gran parte de los estereotipos sobre asesinas seriales siguen bajo escrutinio: las mujeres tienden a usar veneno, tienden a matar gente que conocen (al contrario de los hombres, quienes a menudo buscan desconocidos como víctimas) y no utilizan la violencia excesiva (mutilando el cuerpo y demás). Sin embargo, existen algunas mujeres aterradoras en mi libro que van contra corriente, por así decirlo.

¿Crees que hay alguna o algunas en particular que hayan sido poco comprendidas?
¡Todas, según yo! No incomprendidas en un sentido como, "Oye, en realidad era una buena chica”, sino incomprendidas como, "Era un ser humano complicado, llevada a matar por una combinación de naturaleza y crianza; y aún así fue reducida a un encabezado sexista o un arquetipo gracioso".

¿Quién fue tu asesina serial favorita durante la investigación?
Me divertí mucho investigando a Lizzie Halliday, porque a) era muy impredecible, un verdadero comodín de asesina serial; y b) el cambio de siglo para Estados Unidos fue un caos. Los encabezados eran amarillistas, la ciencia apenas comenzaba y los rumores eran enfermizos. Por ejemplo, algunos intrépidos teorizaron que Lizzie era Jack el Destripador.

¿Cuál fue la mayor sorpresa que encontraste en el proceso creativo de este libro?
Es espantoso, pero encontré descripciones minuciosamente detalladas de la ejecución de Anna Marie Hahn, la primera mujer en Ohio en recibir la pena de muerte. Se permitió observar a varios periodistas, así que conocemos el sonido que hacía la silla eléctrica (que compararon con las "bengalas del cuatro de julio") y también que sus pulgares se retrajeron hacia arriba cuando murió. Leer detalles tan vívidos sobre la muerte de una asesina serial me dejó en una posición de intensa ambivalencia, me sentía furiosa con ella, pero también sentía pena por ella. Tenía miedo igual que ella, pero no podía evitar pensar en el horror que debieron sentir sus víctimas. Pero entonces, claro se activaba el hemisferio frío de escritora que decía,"Estos detalles son geniales".

¿Consideras que alguna de ellas era digna de compasión o te identificaste con alguna?
Muchos de mis lectores me dijeron que sienten un poco de compasión y emociones por Las Creadoras de Ángeles de Nagyrév, un grupo de húngaras que envenenaron a sus esposos abusivos, parientes y familia política violentos, así como otras personas que volvieron su vida miserable. Estas mujeres estaban extremadamente desesperadas y tenían muy pocas opciones en la vida. Estaban, en una palabra, atrapadas. A diferencia de otras mujeres del libro, no operaban por algún tipo de sed sanguinaria. Sólo trataban de conseguir un poco de libertad por ellas mismas. En resumen un escenario trágico desde cualquier ángulo.




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