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Domingo, 22 de octubre del 2017
A Dios sea la gloria.

Sergio Armando Castillo

No a las “noticias” y contenidos falsos

2017-10-02 - Sergio Armando Castillo

En un esfuerzo por combatir la anarquía, el caos y el libertinaje del derecho a la expresión de las ideas, posturas y hasta estados de ánimo en las redes sociales y algunos medios de comunicación informales, un servidor propuso y difundió algunas recomendaciones y pasos para evitar la profusión de las “noticias”, mensajes y materiales falso o engañosos.


 

Lo hicimos a través de los siguientes Hashtah y puntos concretos: 1.- #Yo no divulgo rumores#, 2.- #Yo no veo ni leo noticias falsas# y 3.-#Yo busco la verdad#...

Además, precisé las siguientes medidas para hacerlo posible: - Comparte con tu familia este tema, amigos y compañeros de trabajo

-Verifica y confirma material gráfico y de texto dudoso/escandaloso que recibas en redes sociales,

- Checa en áreas de gobierno y medios serios de comunicación, datos, "noticias" y otros contenidos inciertos,

- No compartas mensajes de Watsapp, facebook, Instagram, Telegram, Twiter y de correo, con información espuria,

- Cita fuentes confiables/verdaderas al subir información a las redes y otras plataformas de comunicación electrónica o digital.   

 

Días después de las recomendaciones divulgadas por este periodista en torno al tema, el Papa Francisco divulgó una posición muy interesante sobre sobre el fenómeno de las “noticias falsas”…

Su postura es que ante el aumento desmedido de las “fake news”, las noticias falsas, mismas que generan y alimentan la polarización en las redes sociales, el Papa dedicará un mensaje a ese tema para invocar por un periodismo de paz que fomente el entendimiento.

Bajo la máxima de que “La verdad os hará libres, no a las Noticias falsas y por un periodismo de paz”, es el título del texto será dado a conocer por Francisco, con motivo de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el cual ha sido anunciado recientemente por el Vaticano.

 

Al comunicar el título, la sala de prensa de la Santa Sede estigmatizó la deformación y la instrumentalización de los hechos a través de la prensa, la cual puede repercutir negativamente en las conductas individuales y colectivas.

 

Estableció que en un contexto en el cual las empresas de referencia en las redes sociales, el mundo de las instituciones y de la política han comenzado a enfrentar este fenómeno, también la Iglesia quiere ofrecer su aportación.

 

En este tenor, Proponen una reflexión sobre las causas, la lógica y las consecuencias de la desinformación en los medios de comunicación y contribuyendo a la promoción de un periodismo profesional, que busque siempre la verdad, y por lo tanto sea un periodismo de paz que fomente el entendimiento entre las personas”, estableció.

 

Establecida por el documento “Inter Mirifica” (1963), la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se celebra cada año, en 2018 la fecha caerá el 13 de mayo. Para esa ocasión el Papa redactará un mensaje que será dado a conocer el 24 de enero, en la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas.

 

Como distinguir engaños y falsedades en redes sociales y medios de comunicación…?

Quienes escribimos e investigamos tenemos que ser muy precavidos con nuestras fuentes, porque nos jugamos nuestra reputación. No todo el mundo tiene tiempo de investigar cada nueva fuente, y tampoco es buena idea utilizar sólo unas cuantas que consideramos de fiar. Cualquiera que utilice Facebook, Twitter u otras redes sociales se ve bombardeado con noticias procedentes de todas partes. Aunque está bien tener tanta información al alcance de la mano, no toda es igual de fiable ni merece compartirse.

 

Los directores de periódicos y responsables de informativos han dejado de ser los guardianes exclusivos: lo somos todos. Empecemos, pues, por ponernos de acuerdo en dejar de enviar artículos sólo por el titular. Vamos a comprometernos a no compartir más que textos, contenidos, artículos y gráficos que hayamos leído bien y contrastado con la veracidad de los mismos, por completo.

Otras preguntas básicas es: A quién va dirigido un contenido y cuál es su propósito?...

Esto les dará una idea más clara de por qué dicen lo que dicen y cómo lo dicen. ¿Está dirigido a una franja de edad determinada, un nivel de educación concreto, un sector profesional o grupo de activistas específico?

 

¿Está bien escrito?

¿Está lleno de errores gramaticales y de ortografía? Eso quiere decir que no se ha sometido a un proceso de edición como es debido, y, si la redacción no está bien, es difícil creer que los datos estén bien.

 

¿Cuándo se publicó esta información?

Si no hay fecha, es un grave fallo, porque es crucial saber cuándo se ha publicado algo.

 

¿Proporcionan sus fuentes?

Con los hipervínculos es muy fácil, de modo que, si una publicación en la Red o una página web no es transparente sobre el origen de sus informaciones, hay buenos motivos para poner su trabajo en tela de juicio.

 

Y por último, las cuestiones verdaderamente importantes:

 

¿Es creíble la información?

Esta es la pregunta fundamental, por supuesto. No hablo de objetividad ni imparcialidad; eso no existe. Pero sí de saber si hay un intento sincero de contar la realidad tal cual. Los enlaces con las fuentes son una forma de comprobarlo, pero, si no los hay, ¿qué hacemos?

Tanto si dudan de la veracidad de una noticia como si simplemente les interesa el tema, lo más sencillo es mirar cómo han informado de ello otros medios. De hecho, los cursos de comunicación política siempre incluyen un análisis comparativo de contenidos en el que los alumnos deben seguir la misma información en varios medios distintos, o seguir varios de ellos durante un cierto tiempo para ver de qué informan, de qué no y cómo. Los resultados son esclarecedores, y no siempre coinciden con lo que se podría esperar.

 

¿Es demasiado bueno (o demasiado horrible) para ser verdad?

Este es el aspecto es en el que debemos ser completamente sinceros con nosotros mismos. Cada uno sabe lo que encaja con sus inclinaciones políticas, de modo que fíense de su instinto y, si esa información refuerza sus opiniones o da un golpe espectacular a todo lo que aborrecen, tengan precaución.

Muchas de estas páginas hechas sólo para obtener visitas (click-bait) no tienen ningún aprecio por la verdad, no son más que gente que quiere ganar dinero. La última con la que me topé en Facebook fue una lista denominada “Repaso a la semana federal”, con todas las terribles cosas que había hecho el presidente Donald Trump. Era muy tentador compartir esa lista para demostrar a mis amigos lo imbécil que es el personaje, pero me llamó la atención el punto número uno: “Trump despide a todos los embajadores y enviados especiales y ordena que dejen el cargo antes de su toma de posesión”.

Yo sé que es habitual que los embajadores de designación política presenten ellos mismos su dimisión coincidiendo con el día de la toma de posesión, así que me dispuse a verificar la noticia y me encontré con que la afirmación no era cierta. Un gran sitio para comprobar todo ese tipo de historias es Snopes.com, que tiene un artículo sobre la noticia de que Trump supuestamente despidió a todos los embajadores. Otra página web muy útil para descubrir la verdad es Factcheck.org.

 

No crean que esto es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos, las noticias falsas están extendiéndose también en Europa. En diciembre, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, instó a las redes sociales a esforzarse más en combatir la información falsa. Asimismo, un análisis de BuzzFeed muestra que la Canciller alemana, Angela Merkel, se ha convertido en blanco de “páginas web y páginas de Facebook hipersectarias”, que publican noticias falsas y teorías de la conspiración sobre ella en inglés y alemán: yournewswire.com (en inglés), anonymousnews.ru (en alemán) y AWDNews.com (en inglés, francés, alemán y español), entre otras.

 

La democracia nos necesita de verdad y, si tienen intención de defenderla, les tiene que preocupar que la información que reciben sea veraz. Se trata, en última instancia, de leer con mirada crítica y tener la mano firme ante el botón de compartir.

Ser ciudadano es una tarea difícil y complicada, como la propia democracia. No podemos estar al tanto de cada detalle y cada acontecimiento. Pero sí podemos hacer un esfuerzo real para mantenernos bien informados.




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