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Domingo, 26 de marzo del 2017
A Dios sea la gloria.

Carlos Jaramillo Vela

La columna

2016-11-18 - Carlos Jaramillo Vela

“Maru” y la bancada Rosa: amigas y rivales.
El desaire al Gobernador: ¿error de Blanca Gámez o de la bancada Rosa?
Paloma Aguirre y Óscar Ríos: ¿intercambio de mensajes entre “Maru” y Corral?
Marco Quezada: Jamás se “divorciará” de Reyes Baeza, ni del PRI.


La reciente comida a la que la alcaldesa de Chihuahua, María Eugenia “Maru” Campos, invitó a las legisladoras locales del Partido Revolucionario Institucional -Karina Velázquez (la coordinadora), Adriana Fuentes, María Isela Torres, Rocío Sáenz e Imelda Beltrán- en el Salón “12 de Octubre”, del Palacio Municipal, es clara muestra de entendimiento político entre la jefa del ayuntamiento y el grupo de las cinco damas tricolores denominado “bancada Rosa”. Dicha fracción de diputadas priístas, que por las tablas políticas y enjundia que caracteriza a varias de ellas, a veces parece más de tintes “rojos vivos” que “rosados”, está demostrando, con su cortés respuesta a la invitación de su anfitriona, que cuando se trata de llevar la fiesta en paz saben echar mano de la diplomacia para ser amigables con la presidenta municipal, pese a la natural rivalidad partidista que con ella sostienen. Seguramente la número uno del palacio capitalino, antes de efectuar el referido cónclave lo consultó con su correligionario albiazul y número uno del palacio estatal -el gobernador Javier Corral-, pues este tipo de encuentros no se hacen sin previo aviso. ¿O acaso doña María Eugenia se fue por la libre?. No creemos, que Campos se insubordine, porque sabe bien que si al independiente alcalde juarense, Armando Cabada, por su atrevida acción autónoma -designación del Director de Seguridad Pública- recibió como castigo la aplicación de la ley gélida, a ella se le podría condenar al ostracismo político si empieza a salirse del guacal.

 

Donde, según se supo, el quinteto de diputadas rosas tricolores se vio más que carente de elemental protocolo y cortesía política, fue en la recepción hecha al gobernador Corral, con motivo de su asistencia al Palacio Legislativo para asistir al Informe del magistrado César Wong Meraz, Presidente del Tribunal Estatal Electoral. Con excepción del PRI, todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso del Estado acudieron a recibir con urbanidad política al primer mandatario de Chihuahua, momentos antes de dicha ceremonia. La ausencia tricolor se interpretó como un desdén hacia la investidura del titular del Poder Ejecutivo. No es mediante esas maneras, sino ejerciendo la política de altura, como se recuperan los espacios perdidos. Sin embargo, habría que investigar las causas del garrafal yerro. ¿Fue una dolosa ausencia derivada de la voluntad de las ausentes, o acaso su colega la presidenta Blanca Gámez “olvidó” convocarlas al protocolo de recepción?.  

 

Trascendió que el domingo 13 de noviembre la Presidenta Municipal, “Maru” Campos, movió al personal panista del municipio para operar a favor de Paloma de Jesús Aguirre, su favorita para ocupar la dirigencia del Comité Municipal del PAN. Al parecer, la indicación fue esparcir el rumor de que Paloma Aguirre era -como suele suceder en las filas del Revolucionario Institucional- candidata de unidad. Sin embargo, pese a la estrategia implementada, y no obstante el registro formal de Aguirre como candidata, surgió repentinamente el registro de Óscar Ríos, otro aspirante, de quien dicen es prácticamente un desconocido cuya participación –supuestamente apadrinada por Guillermo Luján Peña, Director de Administración del Gobierno del Estado- nadie imaginaba. ¿Acaso este sonado escarceo político protagonizado por la familia blanquiazul es un intercambio de mensajes entre los inquilinos de los palacios –el chico y el grande- que hay en la capital?

 

Luego de que las calumnias políticas de los últimos días quisieron sacar al ex alcalde capitalino, Marco Adán Quezada Martínez, del corazón de su amigo el exgobernador José Reyes Baeza Terrazas, y de las filas del PRI, por fin se supo –gracias a las notas del siempre bien enterado Osbaldo Salvador- que el ex edil y ex dirigente estatal del tricolor nunca renunciará a sus amigos, ni a su casa política a la que tanto debe. El caso es que los chismes circundantes en torno a Quezada, en modo falso lo colocaban como potencial miembro de MORENA -partido formado por Andrés Manuel López Obrador-, al divulgar supuestas entrevistas y negociación –qué te doy y qué me das- sostenidas por el también ex legislador local, con Martín Chaparro, líder estatal del lopezobradorismo. Pero como tarde o temprano las mentiras se descubren, Salvador no solo reveló que Marco Adán y José Reyes mantienen incólume su añeja y entrañable relación -misma que refrendaron en un reciente diálogo-, sino que también dijo que el mismo Martín Chaparro desmintió los rumores sobre el acercamiento que se le atribuía a Quezada con el partido que él dirige. Así, Osbaldo Salvador salvó la reputación de Marco Quezada, al echar por tierra las falacias que lo acechaban.

 

Carlos Jaramillo Vela

 

carlosjaramillovela@yahoo.com.mx   




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