Carlos Jaramillo Vela

La columna

2019-03-11 - Carlos Jaramillo Vela


Calificadoras de inversión: entidades imprescindibles.
AMLO: tenacidad, mercadotecnia política, y popularidad, sus mejores armas.


 

Craso error, sin duda, constituye el cometido recientemente por un sector del morenismo, al manifestar su interés por expulsar de México alas calificadoras de riesgo de inversión, o, al menos,ignorar los dictámenes y opiniones de éstas, a las que acusan de parciales y falsas. Es sabido que en el actual escenario económico global, marcado por la interdependencia internacional -del cual nuestro país forma parte-, México no puede sustraerse del mismo sin pagar serias consecuencias derivadas de unaeventualauto segregación o auto aislamiento. Las calificadores internacionales que evalúan las condiciones sociopolíticas y macroeconómicas de las naciones,emitiendo así sus opiniones a través de los parámetros denominados “riesgo-país”, relacionados con la rentabilidad y recuperación de las inversiones transnacionales que se efectúan en diversas naciones del mundo, son organismos especializados de carácter técnico cuyas posturas y recomendaciones invariablemente son tomadas en cuenta por los grandes consorcios internacionales, antes de invertir en cualquier país.

 

No obstante la posición antagónica mostrada por uno de los voceros de la fracción de senadores de MORENA, el presidente de México,Andrés Manuel López Obrador -y líder moral de dicho partido-, ha decidido matizar el polémico y delicado asunto reconociendo la importancia de los análisis financieros que realizan tales instituciones. Cerrar ojos y oídos a las calificadoras de inversión equivale a enviar un mensaje disuasorioalas inversiones extranjeras.Aunque no es posible asegurar que detrás del embate senatorial desplegado contra las calificadoras poralgunos representantes de la izquierdasubyace el antagonismo histórico que ha existido entre ésta ideología y las tesis del capitalismo y la libre empresa, lo cierto es que dentro del actual entorno económico internacional hoy en día es imprescindible el papel que juegan tales entidades.

 

El alto nivel de popularidad (80 u 85%) que el presidente Andrés Manuel López Obrador hoy tiene entre sus gobernados,no es producto de la casualidad sino resultado de sus virtudes personales, entre las cuales se encuentra la habilidad que durante décadas ha mostrado para mantener vigente su figura en el escenario político. Durante sus primeros cien días de gobierno no se perciben grandes expectativas en materia económica, pues hoy México no parece ser un destino muy atractivo para la inversión externa debido a factores como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional, las complejas circunstancias a las que se enfrentan PEMEX y la CFE, y la controversia suscitadaentre su gobierno eimportantes actores de MORENA con las principales calificadoras internacionales (Standard and Poor´s  y Moody´s), a raízde la evaluación que tales agencias especializadas han hecho recientemente sobre el riesgo de inversión en nuestro país. En definitiva, el rubro económico no ha sido la fortaleza en la carrera de AMLO, y tampoco parece serlo en el inicio de su ejercicio de gobierno.

Sin embargo, en los aspectos de comunicación política y manejo de imagen pública, Andrés Manuel López Obrador ha sido y continua siendo un exitoso operador. El elevado nivel de aceptación que la mayoría de los ciudadanossigue brindándole al presidente López Obrador se deriva tanto de su capacidad para mantenerse cercano a la gente, así como del discurso político y las acciones que como consecuencia de éste despliega en materia de austeridad, combate a la corrupción, freno al robo de combustible, e implementación de programas de asistencia social. La llegada de López Obrador a la presidencia de la nación es una historia cimentada en la ideología social y la perseverancia.Es innegable queen la triunfal trayectoria política de AMLOdestacan su tenacidad, su claro sentido de la mercadotecnia y su popularidad, como sus mejores armas.




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